Mi mamita

Gratitud

03/07/2017 by in category Gratitud with 0 and 1
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Mi mamita es el motivo de agradecimiento de esta semana. Ella es simplemente la mejor. No importa qué puedas pensar tu ( es broma jeje ) … Es muy probable que pienses que la tuya es la mejor y seguramente para ti será siempre así, pero como es mi escrito, hablaré de la mía y de por qué estoy tan agradecido con Dios por ella. Aprovechando que internacionalmente se celebra el día de la mujer y que es la fecha de su cumpleaños.

Su nombre es Claudia. Hija de Aquino y Cristina. Es una hermosa trigueña de cabello ondulado y ojos verdes. Los ojos verdes se los heredó a mi abuelo. Es la única de sus hermanos que los tiene, así que guardo la esperanza que alguno de mis hijos tengan esa bonita característica.

Está íntimamente entregada al aseo y al orden. Cocina super delicioso y con jocosidad (ahora que soy grande) me cuenta cosas de su vida. Que le tocaba trabajar vendiendo verduras junto a mi tía Helena para ayudar a mi abuela mientras ella administraba un lugar de ventas en la plaza. Que fue reina del barrio cuando era niña porque era la más bonita de todas. De cómo conoció a mi papá y qué fue lo que más le gustó de él y cómo lo conquistó. De muchos episodios de su vida que no fueron fáciles. De la gran diferencia de vivir una vida sin Jesucristo y el cambio extremo de haberle entregado su vida a Él.

Mi mamita siempre ha sido muy atenta conmigo. Desde pequeño me ha acompañado en los peores y mejores momentos de mi vida.

PEORES MOMENTOS

  • Cuando un perro se me lanzaba (así fuera un pincher ) … les tenía mucho miedo a ellos. Ella me enseñó que si me agachaba y hacía el amague de tomar una piedra entonces ellos huirían. Amo a mi mamita. Siempre funcionó.
  • Cuando un diente estaba por caer y me rehusaba a que me lo sacaran en casa, ella me acompañaba a donde el odontólogo para la debida extracción. Era mejor porque me ponían anestesia aunque luego ella me regañaba cuando se daba cuenta que estaba mordiéndome los labios y disfrutaba no sentir dolor (hasta que se pasaba el efecto de la anestesia) y porque me daban una chupeta. Además, casi siempre me tocaba odontóloga bonita. Entonces ¿Cómo no preferirlo?
  • Cuando caí un par de veces de mi bicicleta intentando girar a la derecha y cuando intentando girar a la izquierda me caí un millón de veces más ( era muy difícil ) ella era quien me curaba las heridas.
  • Cuando mi hermano me pegó por accidente en un dedo de la mano jugando en frente de la casa. Ya había agarrado el balón pero la «belleza» igual mandó la patada y hasta ahí fue. Ella me sobó (pacito) el dedo y luego me llevó a donde Don Martin a que me sobaran de verdad. ¡Qué dolor!
  • Cuando mi papá me iba a castigar. Bueno. No puedo decir que haya sido necesariamente un peor momento porque primero, esas corregidas son necesarias y segundo porque ella muy sujeta a su esposo, nunca detuvo a mi papá (jeje) pero sí me consentía luego de las correctivas jueteras.
  • Cuando por cosas de la vida tuve que llorar de tristeza ella siempre estuvo allí para darme su consejo y su amor. Ese verdadero amor que es quizá el que más se acerca al amor de Dios.

MEJORES MOMENTOS

  • Cuando iba a recibir mis calificaciones a la escuela y la felicitaban por tener a un hijo responsable y aplicado. Eso ha ido cambiando con el tiempo (jaja) pero bueno, ese no es el tema.
  • Cuando decidía servir al Señor desde pequeño en la iglesia. Ella siempre me animó a hacerlo. Nunca me dijo que no.
  • Cuando le pregunté que «cómo se le llamaba a tener una idea y luego otra y luego otra en poco tiempo» y ella respondió que «eso se llama inteligencia» y yo descubrí algo que cambiaría mi vida. ¡Soy Inteligente! Ahora quizá suene como algo trivial, pero en ese entonces era un niño.
  • Cuando enseñé por primera vez ante mucha gente. Era mi graduación de cadetes y ese domingo en la noche la iglesia estaba especialmente llena. Unas 800 personas habían ido aquel día. Ella estaba ahí en primera fila atenta a mi «super» enseñanza.
  • Cuando gané en el colegio un concurso de desarrollo de sitios web y llegué a la casa emocionado contándole que me habían dado una camiseta y acceso libre a la sala de internet. En ese momento solo había una sala con internet en el colegio y su acceso era limitado a los profesores. Me sentía inmensamente privilegiado y mi mamita tenía que saberlo.
  • Cuando por cosas de Dios obtuve algún triunfo y he tenido que llorar de alegría. Ella ha estado ahí para felicitarme.

Tengo muchas más historias qué compartir con ella. Obvio. Son 25 años de anécdotas pero creo que con estos son más que suficientes. Ya tienes una idea muy clara de las razones por las cuales amo a mi mamita Claudia. La mejor mamá de todas. La mejor mujer, la que ha estado conmigo siempre, incondicionalmente.

La Palabra de Dios habla al respecto de la honra a los padres. Por eso si quieres vivir muchos años en la tierra y vivirlos bien, incluye en la lista de cosas por hacer todos los días hacer feliz a tu mamita ( y papito ) … Dale motivos para que se sienta orgullosa de ti.

Gratitud: agradece a Dios en todo momento. Comparte esta publicación si te sentiste identificado con alguna de las cosas que comenté y te animo a escribir tus propios motivos de gratitud de tu mamita o aquellas mujeres que han sido importantes en tu vida.

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Joel Abonía