¡ Hoy escuché el “Oh Gloria Inmarcesible” !

Mariana Pajón

04/26/2014 by in category Escribiendo with 0 and 0
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Mi viernes inició como cualquier otro, con la lucha entre mi “yo” responsable  y el otro que no quería  despertarse y mucho menos levantarse para iniciar con la misma rutina, tan igual como cepillarse los dientes, bañarse, vestirse, tomar la ruta y  todo lo demás.

El ambiente en mi oficina era agradable,  cero tensiones, sin presiones y en mi cubículo, una que otra tarea por hacer.

Había estado pendiente de la clasificación de nuestros pedaleros días antes, pero no me acordaba de las pruebas que se vendrían hoy y menos de la suprema capacidad de quienes nos representaban. Un mensaje de un amigo me recordó la cita deportiva que se venía.

Mi televisor, una señal virtual con poca resolución, un tanto rezagada y mi noticiero, los cientos de trinos de todo un país que depositaba sus esperanzas en los tres héroes que saldrían a darla toda por su país, por su gloria, por nuestra felicidad.

Serie a serie mientras Mariana arrasaba, Andrés Jimenez y Carlos Oquendo hacían buenos tiempos y con inteligencia sorteaban los accidentes presentados en cada giro. En ese momento ya estaba frío, con el corazón a mil, pidiendo a Dios y haciendo fuerza por ellos.

mariana

A decir verdad, no fue sorpresa el paso a la final de los nuestros, habían hecho muy buenos tiempos y tenían la certeza de hacer historia, historia de la buena.

Se venían las dos finales y ahí sí fue, mi corazón apenas si funcionaba para mantenerme vivo ante semejante emoción y ansiedad, no sé qué se siente estar allá, pero lo vivía como propio, alcanzaba a sentir ese no sé qué, fue indescriptible.

Arrancó la final femenina y el resto es historia, siete competidoras solo podían mirar a la distancia como volaba Mariana, sin capa, sin súper poderes, con dedicación, disciplina, con ese toque de ambición que no es mala, con talento, con GANAS! Primera fue y me regaló a mi, y eso que no estaba cumpliendo años, una alegría como hace mucho tiempo, y deportivamente hablando, no sentía, una de mi tierra demostraba que era la mejor, oro para Colombia y Twitter se reventaba, el país entero “gritaba” a una sola voz: Gracias Mariana!

Llegó la final masculina y la esperanza seguía latente, preocupación en el arranque, estábamos por fuera del podium, pero en una excelente maniobra Carlos Oquendo se ponía tercero ante el asecho de un holandés que en algunos momentos pretendió quedarse con el lugar que le correspondía a nuestro corredor. Ante la mirada entera de millones de colombianos, Carlos pasaba a la historia como medallista olímpico, a pesar de las aparatosas caídas que había sufrido.

MARIANA-PAJONEn esos momentos en Londres se desempolvaba el cassette con el ¡Oh gloria inmarcesible! Alegría y orgullo patrio durante la premiación y absoluta emoción mientras sonaban esas trompetas y redoblantes que casi decían: Sí es posible, los colombianos sí pueden figurar, ser los mejores! Vamos!

Por unos pocos segundos me trasladé y soñé con mi tierra diferente, llena de cosas buenas, de logros, de paz, de reconciliación, llenas de Dios y de todo eso que nos hace falta.

Hoy fue el mejor viernes 10 de agosto de mi vida! Que dicha tan amarilla, azul y roja, que vivan nuestros deportistas y que viva Colombia.

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Joel Abonía